Seguramente sabes que el ejercicio es el hábito principal para que empecemos a construir mejoras positivas en tu vida.

El ejercicio puede ser incómodo al principio. Y ese es el principal motivo de porque nos cuesta tanto empezar. Incluso, si tú ya tienes tu rutina de ejercicio establecida, puede que algunos días sientas esa resistencia frente al ejercicio.

Con mucha frecuencia, tu entusiasmo inicial se evapora y tu energía disminuye poco a poco; te distraes por otras cosas que suceden en tu vida, o tal vez no logras ver resultados con suficiente rapidez y de repente ¡pum! tiras la toalla.

Por eso te traemos estos 5 pasos para hacer del ejercicio un hábito en tu vida:

  1. Define muy bien ¿Cómo vas a hacer ejercicio?

Lo principal es que definas qué quieres hacer exactamente, mientras más específico puedes definirlo ¡mucho mejor!

Por ejemplo, en lugar de decir solo “salgo a caminar”, se más específico y que tu propósito sea “salgo a caminar por 15 minutos en las mañanas en el parque”

No solo te plantees ¿qué ejercicio voy a hacer? también pregúntate: ¿en dónde haré este ejercicio? ¿cómo? ¿por cuánto tiempo? ¿en qué momento del día? ¿qué necesito para hacerlo? y sobre todo ¿es realista lo que me estoy proponiendo?

No es necesario comenzar con una rutina de 2 horas en el gimnasio, si te gusta practicar deporte o hacer actividades al aire libre puede ser un buen comienzo… lo que nos lleva al siguiente paso.

2. Empieza con un ejercicio fácil

De nada sirve proponerte una meta muy ambiciosa y renunciar al poco tiempo (o vivir adolorido de los músculos una semana completa).

Cada intento y fracaso debilita tu autoestima y genera más resistencia mental para comenzar. Por eso, lo mejor es comenzar simplemente con algo mucho más fácil de lo que tú te consideras capaz de hacer.

Si tú ya hacías ejercicio antes y, lo que necesitas es retomarlo, la estrategia de comenzar con muy poco aplica para ti también.

Si ya tienes en mente el ejercicio con el que estarás empezando, analízalo una vez más y decide si es realista comenzar con eso.

3. Usa recordatorios

La función de un recordatorio no es simplemente para “no olvidar”, es también un fuerte motivador. Genera una cierta presión psicológica, y es clave para formar el hábito.

Tu recordatorio puede ser uno o muchos. Por ejemplo: la hoja de papel que acabas de escribir en el punto anterior, una alarma en el móvil, una nota en tu agenda, tus zapatos deportivos en la puerta de casa, etc.

4.¡Recompénsate de manera saludable!

Si logras elegir una recompensa a tu esfuerzo que no vaya en contra de tus objetivos, será una motivación para lograr formar el hábito.

Algunos ejemplos de recompensas son:

  • Un baño tibio y relajante
  • Un plato de fruta de temporada y un jugo de fruta natural
  • Escuchar tú canción favorita mientras te dedicas un momento.

5. Lleva un registro de tus avances

Todos los humanos somos pésimos recordando. Somos engañados por nuestro inconsciente y generalmente tendemos a sobreestimar el ejercicio que hacemos y cuando lo hacemos.

Para no exagerar y ver objetivamente el progreso que has logrado, tienes que registrarlo. Esto además se convierte en un fuerte motivador, si lograste más de 10 días seguidos no querrás detenerte y volver al día cero.

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