Una de las imágenes que nos remite de manera casi inmediata a un médico, es su indumentaria: la bata blanca. Pareciera que asociamos este elemento de manera intrínseca a los profesionales de la medicina.

 

Los inicios de la bata blanca pueden remitirse al inicio del uso del quirófano, pues con la cirugía aséptica se comenzó esta práctica por parte de los médicos y enfermeras que entraban en contacto con el paciente; las batas cumplían una doble función: proteger al paciente de ser contaminado y proteger al médico durante el procedimiento.

 

A medida que la medicina avanzó y empezó a ser más detallada en los hallazgos científicos, la bata era utilizada en los laboratorios (aunque en ese entonces era de color negro); así, la bata pasó a ser un símbolo de ciencia y seriedad, lo cual confirió también un estatus de autoridad en la comunidad.

 

A partir de las mejoras en las cirugías asépticas y el manejo de las infecciones, la mortalidad disminuyó considerablemente en los hospitales; y el color blanco empezó a ser distintivo de las personas dedicadas a la salud, específicamente de los médicos, por lo que el uso de batas blancas ha sido desde entonces distintivo para ellos.

 

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